La poesía de mi ignorancia

Creo que necesito una guía de superviviencia, 
que me diga cómo vivir, qué hacer, qué sentir,
porque hay tantas cosas que no sé, 
que a veces me parece irreal seguir aquí.
No sé dar el primer paso, ni besar primero; mucho menos ser la primera en hablar,
no sé rezar, probablemente tampoco bailar y cuando se trata de mentir soy la mejor en hacer reír.
No me sé ninguna fórmula matemática, ni los ríos que hay en Alaska, 
no sé lo que piensan las mujeres, y eso que yo soy parte de ahí.
No sé tocar la guitarra, tampoco sé hablar alemán,
no sé no dejar todo para mañana, ni dejar de sentir así como un huracán.
Si quieres alguien que no sepa, mírame a mí,
yo no sé nadar; puedo ahogarme en mi ignorancia,
porque yo solo sé que no sé nada.
No sé cuando desistir, no sé cuando no huir,
no sé nada de la cocina, no sé mucho de química,
y a veces tampoco ni siquiera sé que versos escribir.
Ya no sé beber; me emborracho con dos cervezas, 
y al siguiente día me duele la cabeza,
tampoco sé que decir cuando me dan una sorpresa,
no sé levantarme temprano y de buenas,
perder el nerviosismo, ni sonreír sin sentir.
No sé disimular cuando estoy incómoda; ni evitar llorar por tonterías,
no sé hablar con las palabras adecuadas y tampoco sé decir groserías,
no sé aferrarme a nada, pero a veces tampoco sé dejar ir.
Si quieres alguien que no sepa, 
mírame a mí;
yo no sé ni como se empieza, 
mucho menos cuando acaba.
Porque yo; sólo sé que no sé nada...

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